Maria Chappuis

Analisis y Comentarios

Crisis COVID: falta más análisis y menos atolondramiento

El 8 de abril el presidente Martin Vizcarra anunció que la cuarentena se prolongaría nuevamente por 2 semanas más. El siguiente plazo es el 26 de abril, pero la mayoría sospecha que nuevamente se alargará, pues es difícil que se “achate la curva” cuando el gobierno sólo ha implementado una de las cinco medidas, y las otras a medias, que se recomiendan para enfrentar esta pandemia, que son: cuarentena, higiene constante, distanciamiento continuo, toma de pruebas general y seguimiento de contactos de los infectados, para detectar especialmente a los asintomáticos.

Un grupo de investigadores de las universidades de Chicago, de Toronto, John Hopkins y la de Bozen-Bolzano, han descubierto encuestando a cientos de italianos en cuarentena, que por una cuestión de expectativas, si la población comienza a sospechar que el proceso se va a alargar más de lo que pensaban busca “saltarse” el confinamiento. Por el contrario, si la percepción es que el plazo se va a acortar, la moral mejoraba y la gran mayoría estaba dispuesta a cumplir las órdenes. En sus conclusiones también mencionaron, que el impacto negativo en el bienestar emocional puede exacerbar problemas de ansiedad y depresión que están fuertemente vinculadas a enfermedades físicas.

Hasta la fecha los peruanos no sabemos cuáles son los parámetros que se analizan para ordenar una extensión de la cuarentena. Pero si lo que las autoridades de salud están buscando que el factor “R” sea menor que 1, es obvio que eso va a demorar. Por eso es importante que el gobierno busque medidas de un “smart lockdown” a fin de que los efectos en la economía sean los menores posibles, con “case tracing” y monitoreo regional.

Uri Alon, investigador del Instituto Weismann de Ciencias de Tel Aviv ha desarrollado un modelo matemático que propone una “cuarentena intermedia”, cuatro días laborables y diez de confinamiento, para no matar la economía y dar un respiro psicológico, mientras dure la crisis del coronavirus, que todos sabemos tomará varios meses. Según Alon, su propuesta permite situar al factor “R” debajo de 1. Esta cuarentena-intermedia siempre tendría que estar acompañada de las otras medidas epidemiológicas reconocidas (pruebas masivas, higiene, distanciamiento social).

El modelo matemático de Alon debería ser analizado por nuestras autoridades porque es una salida para una economía de mayoría pequeña e informal como la nuestra. Especialmente la de Lima, donde para los pequeños empresarios, una cuarentena de tantos días, puede suponer la quiebra total.

Las perspectivas de los precios de los metales según los expertos es que quizás en el cuarto trimestre comience a mejorar el precio del cobre. Mientras que los otros metales básicos observarán una mejoría recién el próximo año. La cotización del zinc está muy sentida por la reducción en la producción automovilística. Todo esto si no ocurre un rebrote de coronavirus en China.

Todo lo contrario con el precio del oro que sigue subiendo imparablemente. Mientras esto ocurre ya nadie menciona que sólo en Conga, nuestro país tiene 12 millones de onzas enterradas, “logro” de la gestión Humala; que también nos dejó varios “elefantes blancos” como una refinería marginal que no se termina de construir, un gasoducto con disputas internacionales y tubos que cuidar (varios millones de dólares al mes); y el menor índice per cápita en Latinoamérica de camas UCI, pero si tenemos el mejor satélite y el velero-escuela más hermoso de la región.

El fin de la cuarentena será difícil y hay que hacerlo frenando, pero la población ya reclama que el gobierno no sólo reparta bonos, sino como va a operar más eficientemente, y como hará el “desembalse” de todos los trámites y expedientes que tiene acumulado en estas semanas. El teletrabajo se ha utilizado intensamente estas semanas, e inclusive se han podido escuchar conferencias y continuar con clases “online”. Pero no se ha visto a ninguna institución gubernamental lanzar una plataforma más potente y eliminar sus trámites o permisos intrascendentes. Si estamos en guerra como dice el presidente Vizcarra, la ciudadanía espera un gobierno que acelere sus procesos administrativos, y no que se baje los sueldos; mientras tiene miles de expedientes acumulados por años.

 

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