Maria Chappuis

Analisis y Comentarios

La Minería no le fallará al Perú

El título de este comentario es un parafraseo de una expresión que usó el ministro chileno de minería hace unos días. Cuando la escuche vino a mi memoria relatos de los abuelos de cómo se había vivido después de la guerra con Chile: caos político, depresión económica,  empobrecimiento general y también epidemias. En la sierra la población mitigó la debacle subiendo a los cerros, y extrayendo minerales de vetas que comenzaron a exportar. Este extendido “cateo” trajo consigo que años después aparecieran inversionistas más grandes, peruanos y extranjeros, que construyeron minas más tecnificadas, y nacieran empresas como Cerro de Pasco Corp. etc.

La consultora CRU mostraba hace unos días un gráfico que quedará en la historia: el único país entre los 18 países mineros más importantes que hizo un “lockout” nacional prolongado de sus actividades mineras fue el Perú. Todos los demás declararon esencial su funcionamiento, ordenaron “lockout localizados” y sólo se exigió mayores protocolos de salud.

Obviamente, esta atolondrada decisión permitió que las cotizaciones internacionales no bajaran tanto y nuestros competidores siguieran operando. Pero los problemas no acabaron allí. A medida que pasaban las semanas los analistas económicos iban lanzando sus proyecciones. Según el Bank of America se cree que la economía mundial tendrá una caída profunda pero corta y la recuperación será gradual. Lo que se conoce como un ciclo “U”. Aunque hay algunos que dicen que será una “W” pues la OMS insiste que habrá un rebrote.

El FMI hizo proyecciones de la caída del PBI para el 2020 donde el descenso peruano era más fuerte que el de Colombia o Chile. Esto a pesar del estímulo fiscal que es uno de los más altos del mundo. Considero que la caída en nuestro país será más fuerte que el 7.7% que proyecta esta institución, porque la capacidad del gobierno y en especial de los que dirigen el sistema de salud no está a la altura de las circunstancias.

Las medidas que se tomaron en nuestro país fueron del tipo “top down” sin considerar la variabilidad territorial y buscando endurecer y/o relajar medidas según el nivel de contagios. Tampoco se establecieron fronteras internas que hubieran evitado la pérdida del año escolar en regiones donde no se han registrado casos.

El gobierno defendió a lo largo de las semanas su única medida: la cuarentena. La Dra. Mazzetti llegó a señalar que se habían salvado 185,000 vidas. No explico por qué Chile, con una cuarentena menos rígida pero localizada tiene muchos menos muertos, o Líbano, que se declaró en default el 8 de marzo, y entró en cuarentena el 15 de marzo. Lo que demuestra que no es una cuestión de fondos sino de eficiencia en la gestión de salud, porque Líbano tiene además un millón de refugiados y sufre un caos político desde hace varios meses.

Bolivia tampoco lo está haciendo mal. El investigador Gustavo Zubieta-Calleja ha señalado que la radiación ultravioleta podría estar ayudando a reducir contagios. Esto coincide con un estudio canadiense realizado en las ciudades altas de Nepal. Pero ante una pregunta de periodistas, que habían observado que en Puno o Cerro de Pasco no había muchos infectados, el Dr. Maguiña respondió que se debía a la cuarentena exclusivamente.

Pero éstas no fueron las peores respuestas. Ante la aparición de “caminantes” que iniciaron el retorno a sus provincias, el Dr. Maguiña dijo que “nunca se lo hubiera imaginado”, mientras que la Ministra del Ambiente, dijo que no se movería de Corcona hasta que saliera el último caminante. Habrá que explicarles a estos funcionarios que podría estar pasando. Lima es una ciudad-dormitorio, en los barrios periféricos, donde viven en pequeñas viviendas grupos familiares numerosos, que durante el día salen a trabajar en “cachuelos” y sólo retornan en las noches a dormir. Hay muchos provincianos que se han venido a Lima, pero en la provincia dejaron una vivienda, una chacra y/o algunos animales, encomendados a parientes o vecinos. Si en Lima se decreta una cuarentena y 70% pierde el trabajo, el sentido común los empuja a regresar a sus lugares de origen. El gobierno debió haberlos ayudado rápidamente, porque la posibilidad de que se enfermen es muy muchísima más alta en Lima que en cualquier pequeña ciudad del interior.

El rol de la minería en este contexto nacional es trabajar el doble porque alguien tendrá que pagar las cuentas de este desmanejo social y económico. La demanda externa ha caído, arrastrando a los precios, además se observa problemas crecientes para asegurar la salud de los trabajadores. Algunos proyectos en construcción han preferido parar por un tiempo determinado ante la incertidumbre de la fecha de reinicio, y las idas y venidas del MINEM, cuya titular no se ha manifestado en todas estas semanas.

En resumen las tareas de las mineras se han incrementado. Los problemas para mantener el nivel operativo se han multiplicado, por las dificultades para el desplazamiento del personal, contratistas, y proveedores, los atrasos en repuestos críticos, y  la “licencia” para operar le será más esquiva. Pero la minería no le va a fallar al Perú….una vez más.

 

 

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