Maria Chappuis

Analisis y Comentarios

Calidad del aire: más allá de las mediciones

| 0 comments

FOTO-1-Sust-central-540x350

Abordamos la situación de la localidad de Cuncumén, donde si bien la generación de material particulado no supera la normativa y existen medidas que están dirigidas a disminuir aún más su presencia, para las comunidades no es suficiente, ya que a sus ojos el problema aún perdura.

Cuncumén, que en mapudungun significa “Murmullo del agua”, es una localidad que se encuentra a 42 kilómetros de Salamanca en la Región de Coquimbo. Una zona donde por largos años convivió la agricultura con la pequeña minería y que desde 1999 ha tenido que incorporar a su espacio la actividad minera de gran escala, la cual es representada por Minera Los Pelambres (MLP).

En este mismo espacio se comenzó a producir una seguidilla de episodios ambientales con impactos en los recursos hídricos, generación de malos olores y emisión de material particulado. Entre 2006 y 2007 MLP fue multada por dichos incidentes, y fue en esta misma época en que la comunidad de Caimanes decidió organizarse para enfrentar los efectos que estaba produciendo la operación minera en el Valle Alto de Salamanca.

“En esa época la compañía se negaba a recibir a la comunidad para que pudiera participar en las inspecciones que permitían verificar el cumplimiento normativo”, cuenta Valeska Aguilera, ex asesora técnica de la Mesa de la Calidad del Aire durante enero de 2012-septiembre de 2013.

Finalmente, el 22 de octubre de 2008 la comunidad se sentó a conversar con los ejecutivos de la compañía, instancia que permitió la firma de un acuerdo marco para comenzar el cierre del Tranque Los Quillayes a través de un proyecto denominado Fitoestabilización. A su vez, ambas partes se comprometieron a desarrollar un plan común que tiene como base los pilares ambiental, social y productivo, y para ello se crearon distintas mesas de trabajo.

Fue así como nació la Mesa de la Calidad del Aire, la cual funciona formalmente desde el 25 de enero de 2011 y está integrada por dirigentes de las comunidades de Batuco, Cuncumén, Tranquilla y Chillepín, en conjunto con representantes de la minera. Su objetivo es coordinar, realizar y monitorear actividades que velen por el mejoramiento de la calidad del aire del Valle Alto del Choapa.

MP10: el invitado de piedra

La generación de material particulado es un tema de preocupación para la comunidad de Cuncumén. Así lo manifiesta Carlos Sandoval, actual coordinador de la Mesa de la Calidad del Aire, quien indica que la problemática ambiental asociada al MP10 es una constante amenaza para la población y sus alrededores, que se ha incrementado con el desarrollo y crecimiento de las faenas mineras. “La población ha manifestado su malestar por esta situación, que se ha arrastrado desde los comienzos de estos trabajos”, dice.

Sin embargo, y de acuerdo con los resultados que han entregado los tres sistemas de monitoreo (uno administrado por MLP, otro por el Ministerio del Medio Ambiente y un tercero por la Mesa de la Calidad del Aire), los niveles de generación de MP10 se encuentran bajo los límites establecidos por la normativa. Así lo confirma Valeska Aguilera, quien indica que una vez que comenzaron a implementarse las medidas de mitigación no se han detectado niveles de saturación de material particulado en la zona.

Los registros de monitoreo de la estación más próxima que posee la compañía al rajo dan cuenta que en 2008 se emitían anualmente 64 μg/m3 de MP10, y en lo que va de 2013 existe un promedio de 43 μg/m3, en circunstancias que la normativa establece un límite 50 μg/m3 anual.

La principal fuente emisora del particulado grueso corresponde al transporte (dentro de faena), con un 47%, seguido por la extracción con una participación del 30% y luego la erosión eólica con un 14%. El proceso de chancado, incluyendo selección de material, transferencias y los procesos de las plantas de chancado móvil, aporta un 7%.

En relación con el material particulado fino MP2.5, el transporte sigue siendo la principal fuente emisora con aproximadamente el 54%, seguido por la extracción con un 24%. Los procesos de chancado aportan el 8% de estas emisiones y la erosión eólica un 12%.

Aguilera cuenta que lo que le molesta a la comunidad son los límites que establece la normativa, ya que estipula un promedio diario que no puede superar los 150 μg/m3 y ellos esperan que sea por hora. Este planteamiento se debe a que en las mañanas se puede percibir con mayor presencia el polvo, debido a que durante la noche se registran condiciones de vientos descendentes que van en dirección hacia la zona de Cuncumén y que arrastran el material particulado.

“Cuando existe mucho polvo las estaciones meteorológicas efectivamente registran un peak de MP10 durante el día, sin embargo, dicho nivel máximo no supera la normativa”, asegura la ex asesora técnica de la Mesa de la Calidad del Aire.

Cabe destacar que cuando un sistema mide los niveles de MP10, se observa la presencia de dos tipos de contaminantes: material particulado fino (partículas inferiores a 2,5 microgramos) y material particulado grueso (cuyo tamaño va desde 2,5 microgramos hasta 10 microgramos). Ambos tienen orígenes muy distintos y el factor diferencial es su nivel de toxicidad.

Marcelo Fernández, jefe de División de la Calidad del Aire del Ministerio del Medio Ambiente, explica que el material particulado grueso tiene un origen “natural”, cuyos compuestos provienen principalmente del suelo, y la tierra o polvo es levantado por acción natural (viento) o humana (actividad productiva). Según indica, su nivel de toxicidad es muy bajo, porque no contiene elementos químicos especiales que lo hagan considerar nocivo.

Por el contrario, la fracción fina es producto de la actividad antropogénica y procesos de combustión como ocurre con las termoeléctricas, las fundiciones, los tubos de escape, la quema de leña o actividades agrícolas, con un nivel de nocividad mayor que las partículas gruesas.

“Lo que se debe comprender es que el MP10 presenta dos contaminantes distintos, los cuales están incorporados en una sola norma. Por ende, cuando uno quiere saber si una zona presenta problemas de alta o baja complejidad se debe analizar el nivel de presencia de material particulado fino o grueso”, sostiene Fernández.

Hace ver que un promedio anual de 40 μg/m3 de PM10 en la zona norte puede significar que una cantidad importante de material particulado grueso pueda ser de origen natural (tierra), el cual es movido por el viento o por actividades industriales como la minería.

Cuestión de percepción

Y si no hay saturación de material particulado, ¿cuál es el problema? Este se halla en la percepción de polvo que existe en las comunidades, que no reconoce los resultados que entregan los monitoreos y las medidas que ha implementado la Mesa de la Calidad del Aire, ya que a ojos de los habitantes el problema aún perdura.

Para Valeska Aguilera la generación de material particulado es un tema muy bullado en la localidad de Caimanes, incluso enfatiza que existe una especie de sicosis permanente en la población. “En la zona no existen problemas respiratorios. De hecho, la mesa hizo un estudio a través del Ministerio de Salud para ver si la gente se enfermaba por estos temas y la verdad es que no”, comenta.

Añade que los representantes comunitarios de la Mesa de la Calidad del Aire deben tener claro que el polvo no se va a erradicar, porque en Cuncumén existe un rajo abierto, hecho que se debe sumar a las condiciones meteorológicas. Sin embargo, se trabaja para que la gente vea que existe la menor generación de polvo posible.

Sobre este punto, Marcelo Fernández dice que las emisiones de material particulado provenientes de actividades de extracción no solo se caracterizan por ser difusas, sino que además no tienen clara su fuente de origen, ya que en determinadas circunstancias el viento puede traer mucho polvo del desierto o se complementa con la operación minera.

A su juicio, en este punto es difícil manejar la percepción de la población, porque como ocurre en muchas ciudades del norte, junto a una actividad de extracción también existe un desierto donde se generan condiciones de ventilación, lo cual facilita e intensifica la generación de emisiones de MP10.

Actualmente diversos proyectos que han sido presentados al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia) incorporan medidas o tecnologías de control de generación de MP10, pero Fernández observa que a diferencia de lo que sucede con una emisión puntual, es difícil medir la efectividad de estas iniciativas, lo cual termina por afectar la percepción de la comunidad. “Lo que se ha ido instalando es un manejo dinámico de las condiciones del entorno, y me consta que existen varias mineras de la zona norte que usan datos de meteorología para reducir el impacto sobre las zonas más complejas”, sostiene.

Las acciones de la mesa

La labor que ha desarrollado la Mesa de la Calidad del Aire ha implicado la ejecución de 27 medidas de mitigación, que han permitido desde 2008 hasta la fecha reducir en un 57% las emisiones de material particulado.

Pablo Geisse, gerente de Medio Ambiente de Minera Los Pelambres, detalla que las principales actividades que ha desarrollado la mesa son los estudios de diagnóstico del MP10 y MPS (material particulado en suspensión), implementación de medidas de control de material particulado, capacitaciones para los vecinos y visitas para conocer experiencias en otras faenas mineras en el control de MP.
“Finalmente, y producto de este trabajo, se ha concluido que Minera Los Pelambres cumple con la normativa de MP10 en todas las localidades y en sus instalaciones al interior de faena. Complementariamente se ha ido avanzando en la dimensión de percepción de polvo, lo que ha permitido identificar mejoras en algunas fuentes de emisión”, enfatiza el ejecutivo.

También la mesa efectuó un estudio de material particulado sedimentable. Ello, porque a los agricultores les preocupaba la presencia de polvo en los árboles. “Si bien se logró determinar la presencia de polvo, la cantidad no era la suficiente para causar problemas fitosanitarios”, relata Valeska Aguilera.

Sin embargo, para Carlos Sandoval, coordinador de la Mesa de la Calidad del Aire, las 27 medidas de mitigación no son suficientes. A su juicio, de acuerdo con el “ingreso que genera esta minera, es totalmente una falta de respeto a la palabra sustentabilidad”. Y agrega que “cada acción inscrita en el marco del acuerdo debe ser abordada por medio del uso de la fuerza o amenazas para que se cumpla”.
Según el representante, “el desafío que debe enfrentar la minera en materia de polvo es dejar los aires como eran antes”.

Otras medidas

Pablo Geisse, de MLP, cuenta que junto al monitoreo de calidad del aire comprometido con la autoridad, la empresa realiza una segunda medición con equipos Beta, que permiten visualizar los resultados de MP10 instantáneamente y facilitan incluir esta variable en la toma de decisiones. “Adicionalmente la compañía posee un sistema de pronóstico de calidad del aire, el cual considera las condiciones climáticas de los próximos días y permite informar y preparar anticipadamente a las operaciones de estas condiciones, que influyen directamente en la calidad del aire”, afirma.

Para la ex asesora técnica de la Mesa de la Calidad del Aire, una de las medidas que ha funcionado de forma más efectiva es la aplicación de una emulsión hidrofóbica, que ayuda a disminuir en alrededor de un 95% las partículas en suspensión de las rutas mineras, generadas por el paso de camiones de alto tonelaje y otros vehículos. Sin embargo, reclama que este producto no se aplica en todo el rajo, por lo cual quedan caminos que no son regados. Tampoco puede usarse cuando hay temperaturas menores a -5°C ni durante la noche, porque es precisamente cuando se producen vientos que van en dirección hacia la localidad.

Puntualiza que todavía se genera mucho polvo en el área de chancado y para mitigarlo se implementará, a modo de prueba, una nueva tecnología de cañón nebulizador (FogCannon), capaz de capturar las partículas de material particulado hasta 2,5 micrones, por medio de la impulsión de micropartículas de agua presurizada.

Otra de las medidas efectivas, a su juicio, es la implementación de un sistema de regadío en las correas transportadoras, pues existen varios puntos donde dichas cintas se encuentran expuestas al aire libre, por lo cual liberan material particulado.

Deja un comentario

Required fields are marked *.


− 1 = seis